Las rutinas son esas tareas o actividades que vamos aprendiendo una y otra vez hasta volverse automáticas. Así como tu rutina diaria puede ser tu gran aliado, también puede ser tu gran enemigo. Todo depende de ti. Antes que cualquier cosa, es importante que reconozcas el papel que las rutinas juegan en tu vida. Puedes empezar haciéndote estas preguntas:

  • ¿Estás atrapado en la rutina? ¿Tu vida se rige exclusivamente por la rutina? Las decisiones en tu vida, ¿las tomas tú o las toma la rutina?

Si contestaste “si” en alguna pregunta, es muy posible que hayas caído en las redes de la rutina. Es momento que empieces a tomar el control de tu vida, y para eso es indispensable que no sea la rutina la que diseñe tu vida, sino más bien seas tú quien diseñe un plan diario de vida. Aquí te damos unas claves para que aprendas a construir tu día:

  1. Antes que nada revisa cuál es tu rutina actual: escribe en una hoja cómo es un día normal en tu vida. Saca a relucir todas esas actividades que haces en piloto automático. Anota el lugar, la hora, la forma y con quién haces cada actividad.
  2. Revisa cómo estás organizando y utilizando tu tiempo: ¿Qué actividades te quitan más tiempo del que debería? ¿Cuáles actividades no les estás dedicando el tiempo suficiente? ¿Qué te gustaría incluir en tu rutina que actualmente no le estés dando lugar?
  3. El siguiente paso es revisar de forma muy sincera cuáles de tus actividades diarias te traen bienestar y cuáles no. Para esto, puedes enumerar las actividades que quieres continuar haciendo de la misma manera, las que quieres modificar y las que quieres eliminar de tu rutina.

Cuando tengas claridad en estos primeros 3 puntos, estarás listo para empezar a crear tu plan diario de vida. Ya no es necesaria una rutina esclavizante. Aquí te damos algunas claves para que salgas de esa rutina que te tiene atrapado, y empieces a convertirte en el propio arquitecto de tu vida:

  1. Reconoce todas y cada una de las actividades que debes repetir diariamente. Enuméralas una a una y escríbelas en una hoja.
  2. Establece una prioridad para cada una de ellas: ¿Cuáles son inamovibles? ¿Con cuáles podrías ser más flexible? ¿Con qué frecuencia debes realizar cada actividad? etc.
  3. Incluye en tu plan diario hábitos sanos que te permitan lograr vitalidad y bienestar:
    • Haz ejercicio diariamente y mantén tu cuerpo en movimiento.
    • Una buena alimentación es indispensable. Inicia tu día con un desayuno nutritivo.
    • Saca tiempo para descansar, divertirte y compartir con los que más quieres.
    • Recuerda incluir también esas actividades que tal vez no te gusten mucho, pero igual debes hacer. No pelees con ellas y aprende a aceptarlas.
  4. Crea tu día. Cada día es diferente y tú vas a construirlo, así que hazte al menos las siguientes preguntas cuando te levantes: ¿Qué quiero lograr hoy? ¿cómo lo voy a lograr? ¿Quién me puede ayudar a lograrlo? ¿Cuál es mi propósito de hoy? ¿Qué debo hacer hoy, para que hoy sea el mejor de los días?
  5. Al final del día es importante que realices una recapitulación que te sirva para identificar qué lograste, qué te quedo pendiente y qué hiciste diferente.